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Discurso del Presidente Federal, Christian Wulff, en la Universidad Nacional Autónoma de México el 2 de mayo de 2011en la Ciudad de México, México

Bundespräsident Christian Wulff hält seine Ansprache in der Universität 2. Mai 2011 © Steffen Kugler

Les agradezco muy cordialmente su invitación para poder dirigirme hoy aquí a todos ustedes y la maravillosa oportunidad que me han brindado de conversar, en el ambiente de franco intercambio de una universidad, con gente joven e interesada en el desarrollo mundial. Si queremos configurar el futuro y hallar respuesta a las cuestiones globales de este siglo debemos atender especialmente a las nuevas ideas que ustedes nos transmitan.

México marca el inicio de mi primera visita como Presidente Federal a América Latina. Es para mí una gran satisfacción venir a un país con el que a los alemanes nos une una estrecha e inalterable amistad. Una amistad cuyas raíces llegan hasta principios del siglo XIX, cuando Alexander von Humboldt, con sus expediciones científicas, sentó las bases para la especial relación entre Alemania y América Latina, de la que seguimos disfrutando hoy en día.

La impronta de Humboldt en México es omnipresente. Al final de su periplo americano este erudito universal no sólo investigó la naturaleza y la geografía mexicanas, sino que describió asimismo las relaciones políticas, sociales y económicas de aquel momento. En su obra “Ensayo político sobre el reino de la Nueva España” dejó clara su postura anticolonial y su rechazo al racismo y la esclavitud. Poco después empezaron en México las transformaciones políticas que desembocaron en la independencia del país y que fueron conmemoradas el pasado año en las celebraciones del Bicentenario.

El nombre de Humboldt también se patentiza de otro modo en las instituciones científicas de México D.F., ya que la primera cátedra de estudios alemanes en América Latina lleva el nombre de los dos hermanos Humboldt, un reconocimiento igualmente a Wilhelm von Humboldt, cuyas ideas supusieron un referente en la cultura científica alemana. Para Wilhelm von Humboldt, el objetivo de la educación y la ciencia era fomentar el desarrollo de cada persona en sí misma, “la educación de sus fuerzas para formar un todo”. Este enfoque lo comparte asimismo el Colegio Internacional de Graduados, un esfuerzo conjunto de México y Alemania, en el que confluyen nuestras distintas lenguas, culturas y tradiciones científicas de manera constructiva en el estudio de la globalización. Este diálogo abierto e interdisciplinario marca las pautas para el futuro, porque hoy más que nunca se requiere un pensamiento interconectado. Actualmente, los auténticos avances se producen a menudo en las áreas de intersección de diferentes disciplinas y no en sus núcleos.

Me he referido al principio a las cuestiones globales de este siglo, entre las que se cuentan sin lugar a dudas la lucha contra el cambio climático y la reducción de sus efectos. El cambio climático no sólo pone en peligro zonas costeras e islas de baja altitud, sino también el sustento alimenticio de millones de personas. Precisamente en un momento en el que el mundo se enfrenta a numerosas crisis inminentes y graves catástrofes naturales no debemos cansarnos de recalcar que la protección del clima sigue y seguirá siendo una de las prioridades en la agenda política internacional. Esta cuestión precisa la actuación conjunta de los países industrializados, emergentes y en desarrollo dentro del marco de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

México y Alemania aunaron esfuerzos para restaurar la confianza perdida en la cumbre de Copenhague de 2009. En los preparativos de la Conferencia de Cancún nuestros dos países lanzaron el Diálogo Climático del Petersberg en mayo de 2010, en el que participaron unos 50 estados. Arrojamos además nuevas iniciativas internacionales y coordinamos estrechamente nuestras posiciones.

El éxito de la Conferencia de Cancún celebrada hace cinco meses estuvo debido en gran parte a la gestión negociadora mexicana. Las decisiones adoptadas han dado un nuevo impulso al proceso sobre el cambio climático. Por primera vez se reconoció de forma vinculante el objetivo de limitar el calentamiento global a dos grados centígrados. Los países industrializados se comprometieron a movilizar considerables medios financieros para la protección del clima en países en desarrollo. Asimismo, con los acuerdos sobre el fondo global para el clima y la protección del bosque tropical se consiguieron importantes avances en este terreno. El mundo está agradecido a México por todo ello.

El “Año Internacional de los Bosques 2011” pone claramente de manifiesto que el futuro de todos nosotros depende del bienestar de los bosques de nuestro planeta. No en vano, la protección de los grandes bosques tropicales fue justamente uno de los temas centrales en Cancún. Mi visita a la selva de Costa Rica en los próximos días resalta el compromiso con el que trabajamos unidos en cuestiones como la reforestación y la protección de la biodiversidad.

Desde la presidencia de la Conferencia de las Partes México sigue asumiendo, junto con Sudáfrica, una responsabilidad especial para con la protección del clima a nivel mundial. México sobresale también a nivel nacional: la meta de reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2050 merece nuestro reconocimiento.

Los esfuerzos para conseguir un régimen de protección climática mundial para después de 2012 tienen que contar este año con un impulso decisivo. En este sentido, Alemania y México pondrán todo su empeño en las negociaciones de la Conferencia de las Partes que tendrá lugar a finales de año en Durban. Tal como ha hecho México entre los países emergentes, Alemania se ha propuesto también un objetivo nacional ambicioso dentro del grupo de los países industrializados: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 por ciento hasta 2020. Con la reducción del 25 por ciento conseguida hasta la fecha ya se ha avanzado significativamente hacia esta meta. El alto alcance de estos objetivos queda aún más patente si se tiene en cuenta que un abandono acelerado del uso de la energía nuclear supone un nuevo reto a la hora de reducir las emisiones de carbono. Alemania contribuye significativamente a la ayuda de financiación rápida, con la que la UE apoya financieramente la implementación de medidas relacionadas con la protección del clima en países en desarrollo. Nuestro propósito continúa siendo el de lograr un régimen de protección climática vinculante en el que los principales emisores de carbono se comprometan a reducciones concretas.

Todos fuimos testigo de la devastadora catástrofe natural en Japón y de sus efectos. Las consecuencias a escala mundial del accidente en la central nuclear de Fukushima todavía no pueden predecirse en su totalidad. Sin embargo, estoy convencido de que ya hoy debemos sacar conclusiones de cara al abastecimiento energético del futuro. El mundo tendrá que adentrarse más rápidamente en la era de las energías renovables y debatir más intensamente las cuestiones de seguridad energética.

Se trata de apostar a nivel global por el cambio y garantizar así un abastecimiento energético seguro, limpio y económico. Todo esto significa también crear y reforzar unas instituciones fiables. La reciente ratificación por parte de México de su ingreso a la Agencia Internacional de Energías Renovables, impulsada por Alemania, es una señal en esta dirección.

Nuestros dos países comparten el objetivo de conseguir un abastecimiento energético moderno y sostenible. Deberíamos intensificar aún más nuestra cooperación en los ámbitos de las energías renovables y la eficiencia energética. Muchos proyectos ya han sido puestos en marcha. En este contexto, mantenemos un estrecho diálogo con México en cuanto a progra­mas de fomento para la técnica termosolar y fotovoltaica. Prestamos asimismo asesoramiento cuando se trata de crear una normativa en el sector energético o del uso de tecnologías ecológicas en la construcción de viviendas protegidas. Cabe también mencionar la importancia de medidas puntuales y concretas como la ayuda en la formación de instaladores de colectores solares.

Las tecnologías medioambientales alemanas son conocidas en todo el mundo. Alemania va a la cabeza en potencia fotovoltaica instalada y el porcentaje en el sector de la energía eólica se sitúa en el 25%. La demanda mundial de maquinaria de bajo consumo eléctrico, de procesos de producción con bajos niveles de emisión de carbono y de fuentes de energía renovables está aumentando. Las energías renovables son una de las áreas de crecimiento más impor­tantes en Alemania. Este hecho demuestra que el desarrollo sostenible puede ir unido al éxito económico si logramos desligar nuestro bienestar del consumo de recursos y posibilitar un “crecimiento verde”.

México cuenta con los mejores requisitos para participar en el éxito de las energías renovables. Las condiciones geográficas son excelentes. Simultáneamente, México es el séptimo productor mundial de petróleo y todavía muy dependiente de energías fósiles. Sin embargo, los mexicanos son conscientes de que las reservas petrolíferas no son inagotables y que quemarlas no es el mejor uso que de ellas se puede hacer. Una posibilidad es la de utilizar materias primas renovables como biocarburantes, siempre que esto suceda de manera sostenible a nivel económico, ecológico y social. La evolución de los precios del maíz en México puso de manifiesto que la competencia por el uso de tierras cultivables no puede conducir a un aumento del precio de los alimentos básicos. Si se tiene en cuenta que la demanda de alimentos de una población mundial en crecimiento seguramente se doblará hasta 2050 y que en la actualidad más de 900 millones de personas no tienen comida suficiente, este aspecto cobra una mayor relevancia.

El abastecimiento energético y la protección climática y medioambiental son una muestra de que las cuestiones globales sólo pueden ser superadas a nivel global. Esta afirmación es también válida a la hora de afrontar las consecuencias de la crisis financiera y económica internacional. El próximo año, México asumirá la presidencia del G-20, el principal foro para una gobernanza global efectiva. Alemania aboga desde hace tiempo por la integración en el diálogo internacional de países emergentes como México. Durante la presidencia alemana del G-8 se fundó el G-20 como foro de ministros de hacienda y gobernadores de bancos centrales. También la creación en Heiligendamm del formato G-8+5, en el que participan México, Brasil, la India, China y Sudáfrica, fue una iniciativa alemana.

Nuestros dos países colaboran estrechamente en el G-20, especialmente en el grupo de trabajo sobre la reforma del sistema monetario internacional, que presidimos conjuntamente. Las ventajas de la libre circulación de capitales y de los mercados libres de capitales sólo podrán ser aprovechadas si creamos un marco ordenador global y efectivo. La cuestión de cómo tratar los bancos complejos y relevantes para el sistema necesita asimismo una respuesta internacional convincente. México y Alemania tienen la oportunidad de elaborar propuestas concretas para la próxima cumbre del G-20 en Cannes. Tenemos la obligación conjunta de estar mejor preparados para afrontar futuras crisis.

El G-20 ha contribuido a estabilizar la economía mundial en épocas de crisis de diversa índole, además de realizar importantes pasos para la regulación de los mercados financieros. Sin embargo, todavía no hemos avanzado lo suficiente. El G-20 debe abrir nuevas vías hacia un crecimiento global fuerte, pero más sostenible y equilibrado.

La capacidad de actuación del G-20 se requiere también en otras áreas globales. Está bajo su responsabilidad evitar posibles crisis en los sectores energético, de materias primas y alimentario, promover la conclusión de la Ronda de Doha y combatir decididamente el proteccionismo y las restricciones en materia de exportación. Todo ello resulta más difícil de lo que se esperaba en un principio.

A la hora de tratar estas y otras grandes cuestiones nuestros países dependen de la colaboración científica transfronteriza. Por eso me llena de satisfacción que cada año se otorguen en Alemania más de 800 becas a estudiantes y científicos mexicanos. El número de estudiantes mexicanos en Alemania no lo supera ningún otro país latinoamericano. Me alegraría especialmente si en el futuro muchos de ustedes también se decidieran a dar este paso.

El enfoque científico de Alexander von Humboldt de concebir el mundo en su totalidad sigue siendo hoy en día más actual que nunca. Humboldt era consciente de nuestra responsabilidad indivisible para con el mundo cuando afirmó que nada existe por sí mismo, sino que un lazo común rodea toda la naturaleza orgánica. En este sentido, deseo invitarles a que realicen su aportación para que, en estrecha asociación entre México y Alemania, configuremos la globalización conjuntamente.